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Dos países hermanos, un sueño

Dos países hermanos, un sueño

“Un sueño no se hace realidad a través de magia, conlleva sudor, determinación y trabajo duro” Colin Powell. Con esta frase se quiere presentar la historia del Alférez López, quien a sus 17 años ingresó como aspirante a la Academia Aérea "General de Brigada Piloto Frank A. Feliz Miranda”, de la Fuerza Aérea de República Dominicana, FARD y gracias a los convenios existentes entre la Fuerza Aérea Colombiana y su país de origen, fue becado para para continuar con su formación como Oficial, en la EMAVI.

Este joven dominicano, nació en un humilde hogar de La Vega. Creció con el amor de sus padres y hermana, quienes hoy se sienten orgullosos de ver lo logros alcanzados; en especial su abuelo, el ser que más ha marcado su vida.

Cuando López culminó su bachillerato, decidió que quería estudiar Mecánica Aeronáutica, pero en las Universidades de su país no imparten esta carrera, y sabía que la principal escuela se encontraba en la Fuerza Aérea de República Dominicana, esa era la única opción que tenia de estudiar lo que quería. Sus padres siempre lo apoyaron, así que tomó la decisión de incorporarse, logrando hacer parte de esta Institución Militar, pero su abuelo no estaba muy convencido y sin medir palabras expresaba que José no aguantaría el nivel de vida al que se enfrentaría, no creía en sus capacidades y afirmaba que en poco tiempo regresaría al hogar.

Pues esas palabras fue lo que llenó de valor a José, sintió que lo impulsaron con más fuerza a hacer lo que realmente quería, convencido de que lo lograría, porque sabía quién era y las capacidades que tenía.

¿Cómo fue su primer año de formación?

Fue un año muy duro, no todo era como yo pensaba, porque me enfrenté a un mundo totalmente desconocido, estar lejos de la familia, acostumbrarse a un régimen militar con mucha disciplina. Un año en el que me enfrenté a muchos desafíos, y vencí muchos miedos, un año en el que me demostré a sí mismo y a mi familia de lo que era capaz de lograr y de lo lejos que sería capaz de llegar. Recuerdo, que la primera visita que tuve fue la de mi abuelo junto con mi madre, un tío y mi hermana mayor. Cuando mi abuelo me vio, lloraba de felicidad, de ver hasta donde había llegado y como me había mantenido firme en mi propósito.

El impacto para mi familia durante esa visita fue muy grande, me encontraba muy delgado y ellos pensaban que tal vez la estaba pasando muy mal, pero realmente se debía al cambio de rutina, al ejercicio físico. Sin embargo, me encontraba muy bien de salud y me sentía muy feliz, haciéndoles saber a ellos que estaría bien, que no debían preocuparse por nada.

Los primeros seis meses, se comparte con cadetes de todas las Fuerzas en una misma academia, y posteriormente somos enviados a nuestras respectivas Escuelas.

¿Cómo accedió a la beca de intercambio para estudiar en la en la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez”?

Una vez culminé el primer año de formación, y al obtener un rendimiento excelente en la parte académica, ocupé el tercer puesto entre mis compañeros. La beca inicialmente debía ser otorgada al primer puesto, pero ese alumno era panameño y ya se encontraba becado en República Dominicana con nuestra Fuerza Aérea; el segundo puesto, por ser un alumno que dominaba el inglés, fue postulado para Taiwán y finalmente la beca me fue otorgada, oportunidad que me brindó la institución para culminar mi formación en Colombia, en la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez”.

La Fuerza Aérea Colombiana ha sido un referente para muchas Fuerzas Aéreas de Latinoamérica y del mundo, por sus capacidades y entrenamiento de tripulaciones; por eso, llegar a Colombia para mí significaba un reto y una gran experiencia.

Sabía que era privilegiado por poder terminar mi formación en una Institución de Educación Superior Acreditada en Alta Calidad de otro país, y no era cualquiera, era Colombia, un país que siempre quise conocer.

¿Qué opina de Colombia?

Es un país realmente maravilloso, lleno de gente amable, con una gastronomía especial, aquí el desconocido no existe, y es muy agradable la forma como tratan a las personas. Cuando llegué a Colombia, el 14 de enero de 2018, pensé que sería más difícil por el hecho de estar solo, pero fui acogido de la mejor manera, desde que llegué al aeropuerto ya había personal militar esperándome para guiarme y orientarme, no fue difícil relacionarme y encontrar buenos amigos, lo que sin duda ha facilitado mi proceso de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también personal.

Creo que cuando me vaya de Colombia voy a extrañar muchas cosas, en especial a mis amigos que son como mis hermanos, han sido mi familia, de ellos he aprendido mucho y les tengo mucho cariño.

¿Cuál fue su impresión cuando llegó a la EMAVI?

Primero que todo, llegar a la EMAVI es la mejor experiencia que he tenido, estaba emocionado y con mucha curiosidad por saber cómo iba a ser todo, quiénes iban a ser mis compañeros, tenía los mismos miedos que tuve al principio cuando me incorporé a la Fuerza Aérea de mi país, pero esta vez confiaba más en mí mismo, sabía que era capaz de asumir cualquier reto, me sentía más valiente porque ya había logrado muchas cosas, estaba muy motivado, más que la primera vez y sabía que tenía una responsabilidad muy grande, representar a mi país de la mejor manera, nunca defraudar la confianza de mis superiores y continuar siendo el orgullo de mis padres, pero sobre todo de mi abuelo.

Al llegar a la Escuela Militar de Aviación, me enteré de que formaría parte de la especialidad de vuelo, sería el primer alumno extranjero en volar T-90, situación que me emocionó mucho más. Inicié mi curso de tierra, estaba completamente dedicado a mis estudios, ya que se requería una exigencia mayor en este tema, por el nivel de concentración, pericia y responsabilidad; pero por cosas de Dios, una situación medica me impidió continuar en este proceso. Aun así, nunca se me cruzó por la mente desfallecer, al contrario, cogí más impulso para seguir adelante, finalmente ya estaba donde quería.

El T-90 es y será siempre para mí, una aeronave de admirar, por sus bondades y aplicación en el entrenamiento básico de los futuros pilotos militares, para ella y sus Instructores todo mi respeto. Actualmente me encuentro en mi cuarto y último año de formación, pertenezco al Programa de Ciencias Militares Aeronáuticas (PCMAE), uno de los cuatro Programas Académicos que ofrece la EMAVI, en diciembre ascenderé con la ayuda de Dios al grado de Subteniente, con especialidad en Armamento Aéreo y podré regresar a mi país con uno de mis mayores sueños cumplido, ser Oficial de la Fuerza Aérea de República Dominicana.

¿Qué se viene para López, una vez asciendas al grado de Subteniente?

Quiero destacarme como un excelente Oficial de mi Fuerza Aérea, seguir portando con honor y orgullo este uniforme que representa un país, poder aplicar mis conocimientos al servicio de la nación y recompensar a mi madre por todo lo que ha hecho por mí, por guiarme y enseñarme el verdadero valor de la familia, por apoyarme en este camino que, aunque no ha sido fácil, ha valido la pena. Quiero agradecerle a ella de alguna manera, el hecho de haberme sacado adelante con pocos recursos, quiero brindarle un techo y poder comprarle una casita para que disfrute sana y feliz los años que le queden de vida, que espero sean muchos más.

¿Qué opina de la Fuerza Aérea Colombiana?

Es una Fuerza muy querida por los colombianos, noto que muchas personas se sienten orgullosos de tenerla por la misión que cumple en todo el territorio y el trabajo que realiza con las comunidades más vulnerables.

Es una Institución con personas muy profesionales y un talento humano inigualable, sus integrantes son llenos de carisma, es una Fuerza disciplinada que trabaja día a día para que todo su personal actúe bajo los principios, valores y virtudes que enmarcan su quehacer diario. Es una Fuerza innovadora, interoperable y líder, con grandes capacidades, que se entrena constantemente para afrontar cualquier escenario.

Una Fuerza que, sin duda, todos llevan en el corazón. Espero llevar mi experiencia y conocimientos adquiridos a mi Fuerza, enseñar todas las cosas buenas aprendidas y contribuir en procesos de formación que permitan el crecimiento de nuestra Institución. Un mensaje para los jóvenes de hoy No hay sueño que no pueda cumplirse, siempre es posible trabajar en ellos, el camino puede que a veces no sea fácil, pero de eso se trata la vida, de vencer los obstáculos y creer en nosotros mismos, no dudar nunca de nuestras capacidades, ni de la vitalidad de nuestra mente. Siempre buscar la mejor motivación para salir adelante y cada día obrar de la mejor manera, hacer el bien y sonreír.

Cada uno decide que quiere hacer y cómo hacerlo.

Autor
Comunicaciones Estratégicas EMAVI

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